17 septiembre 2006

Londres como una lady

Pocas ciudades hay tan polivalentes como Londres. En otro post comenté una vez que era la puerta del cielo y la del infierno. Pues volviendo a la frivolidad, también la del lujo y la del cutrerío. Y hoy toca la primera, porque a Londres, como a la vida, hay que ir como una señora.

Una ruta no apta para Visas en régimen: South Molton Brown, desde Oxford Street, hasta Picadilly. Una calle peatonal, para deambular a gusto de acera a acera, que acoge algunas de las más escondidas multimarcas de la ciudad, pero de nivel: como Brown's, donde tienen Jil Sander, Stella McCartney, Vivianne Westwood...

Hay también Jigsaw Accessories, sólo con bolsos (como uno grande negro de lentejuelas que ya cuelga de mi armario), pañuelos y camisas lenceras para ocasiones especiales; la primera tienda de Molton Brown, que por cierto ha sacado una colección de limpieza facial muy interesante, los zapatos imposibles de Jimmy Choo (unas botas de terciopelo verde imponibles...) además de unas cuentas más del tipo Samantha en modo guerra. Luego, girando, Joseph y Pleats Please (la serie económica, es un decir, de Issey Miyake).

Se llega hasta Conduit Street y allí empieza, cual puerta de Babilonia, la perdición de una shopper: New Bond Street. A la izquierda, Burberrys; a la derecha, Ungaro, al fondo, Donna Karan, así con todas las letras. Impresionante la coleccción de este año y las estolas de cashmere blanco o beige de siempre.

Unas cuantas tentaciones más allá, el árbol del paraíso muestra sus racimos: Prada, Bottega Veneta y Etro, las tres pegaditas. Siguen, aunque no por este orden: Gucci, Fendi, Chanel, Ralph Laurent, Van Cleef&Arpels, DKNY (tres plantas de lo mejorcito de la cadena), Alexander McQueen (este año tenía unos pañuelos con calaveras tipo Piratas del Caribe)... y la tienda de decoración de Paul Smith, por si una no va bastante rayada ya (foto).

Y para acabar la fiesta, Stella McCartney en Bruton Street.

Dios, cómo entiendo a Madonna.

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