Lo hice. Después de tirar los últimos que rondaban por mi armario el año pasado, me he comprado unos leggins.Por si no lo recordais, son aquellos pantalones tipo media que se llevaban en los 80 y que permitían olvidarse gustosamente de que tenías piernas desde octubre hasta mayo. Responsables de no pocas celulitis (os recuerdo que algunos apretaban) y no menos delatores de defectos. Pero, en su versión confortable, cómodos como pocas prendas.
Decía no sé quién que las modas vuelven justo cuando has limpiado tu armario. Pues sí, eso hice el año pasado con los restos de los vestidos de punto que tan bien les hubieran quedado a los recuperados leggins.
Así que no hubo más remedio que acabar de rematar la faena buscando un resultón vestido que le conjuntara. En Londres había un montón hace dos semanas. Pero ¿qué pasa en Barcelona? Pues que te los pintas... Un par de cositas en el Zara, algo que lo recuerda en Morgan, otro en Miss Sixty y poco más.
Un vestido mini de prints tipo camisero con gracia sólo lo tienen en Tomates Fritos (Calaf, entre Amigó y Muntaner) y en Gonzalo Comella, porque venden Diane Von Fustenberg, además de otras perlas del fashion contemporáneo.
El resto de la ciudad parece que no lean las revistas de moda... Pero como hay alternativas, se pueden combinar con una minifalda. Claro que, como decían en Macy's, "que te vaya bien no significa que te lo puedas poner"... Y es que para algunas, ya se nos pasó la oportunidad de ir de Madonna. Vestido vale, mini mejor para las sobrinas...
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